Rótulos Valencia

Fabricantes de rótulos luminosos LED, letras corpóreas, metacrilato y rotulación de vehículos en Valencia desde 1969.

Sobre Nosotros

Rótulos Valencia

Fabricando rótulos en Valencia
desde 1969. Desde un rótulo
sencillo a una pantalla LED.

Rótulos robustos de alta calidad
para no tener problemas. Ofrecemos
GARANTÍA IN SITU de nuestros
trabajos para que compres con
tranquilidad.

▌ FABRICACIÓN SIN INTERMEDIARIOS

Tarifas orientativas

Algunos de nuestros precios

Rótulo luminoso LED — bandeja iluminada Para tiendas, comercios y locales en Valencia. Bandeja de metacrilato + LED interior.

desde 149€

Rótulo sin iluminar. Bandeja con vinilo. Solución económica sin perder calidad. Para locales con presupuesto ajustado.

desde 49€

Letras corpóreas de PVC. Letras en relieve, ligeras y duraderas. Para empresas, despachos y oficinas

desde 39€

Pide tu precio exacto al momento por WhatsApp

Sin esperas, sin formularios. Dinos qué necesitas y te asesoramos sin compromiso.

Lo que fabricamos

Rótulos a medida en Valencia

Nuestros valores

Calidad y confianza desde 1969

Más de 50 años de experiencia

Llevamos desde 1969 fabricando rótulos en
Valencia. Conocemos los materiales, las técnicas
y los acabados que funcionan.

Garantía in situ

Respondemos por nuestros trabajos en persona.
Si hay un problema, vamos a tu negocio a
resolverlo.

Fabricación propia

Producción propia sin intermediarios nos permite ofrecer siempre el mejor precio posible.

Asesoramiento técnico

Cada negocio es distinto. Te asesoramos sobre
qué tipo de rótulo, material y acabado es el más adecuado para tu local y para ti.

Lo que dicen nuestros clientes

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Clientes que confían

Resolvemos tus dudas

Preguntas frecuentes sobre rótulos

¿Merece la pena un rótulo luminoso si cuesta más que uno sin luz?

Sí, y te lo explico con números en la mano. En invierno vas a tener que llevar el rótulo encendido sí o sí, porque oscurece pronto y hay poca luz. Si pones uno sin iluminar, vas a acabar montándole unos focos para que se vea… y esos focos cuestan dinero. O sea, te gastas igual la diferencia, pero en focos, y encima te queda un rótulo con un acabado más pobre. Por eso compensa ir directo a un rótulo con luz interior: la luz sale de dentro, da mucho más impacto y los colores salen más contrastados e intensos. Pagas algo más de entrada, pero te ahorras los focos y el resultado no tiene nada que ver.

El miedo es real y está fundado: mucha gente ha visto letras adhesivas despegarse o quedarse feas. Pero casi siempre el problema es el material y dónde se usa. Hay tres tipos de vinilo, cada uno para lo suyo:

– Monoméricos: vida útil de 2-3 años. Para algo temporal o interior.
– Poliméricos: 5-7 años. Un escalón por encima.
– Fundidos (cast): el acabado premium, de 7 a 9 años.

Ojo con una cosa: esos años son valores de catálogo, medidos en clima centroeuropeo y en exposición vertical. Aquí, con el sol de Valencia, hay que cogerlos con pinzas porque duran menos. La regla es simple: en un trabajo de exterior NO se puede poner un monomérico. Con los años todo material acaba pasándose, eso es ley de vida, pero lo que no puede ser es que un rótulo de dos años ya se vea feo. Por eso elegimos el vinilo según dónde va y cuánto tiene que durar, no según lo que abarate la factura.

Depende de la base con la que nos encontremos. Si la fachada tiene bajantes, tubos o cables por medio, hay que diseñar los soportes adecuados y usar unas garras que separen el rótulo de la pared y lo dejen bien anclado.

El punto de luz lo tiene que resolver un electricista: él se encarga de sacar la toma de corriente a la fachada, y a partir de ahí nosotros hacemos la conexión eléctrica del rótulo.

Para el encendido y apagado tienes varias opciones: un interruptor normal, o en el cuadro eléctrico un magnetotérmico con un reloj programador para que se encienda y apague solo a las horas que quieras. También hay sistemas más inteligentes, en los que estamos trabajando, que automatizan el encendido con células fotoeléctricas y temporización, para que el rótulo se encienda solo cuando cae la luz.

Fabricamos tres sistemas, cada uno con su punto fuerte:

1. Bandeja plegada de metacrilato. Es la opción más económica, pero no por ello peor; de hecho, es un sistema que no mucha gente hace. Se pliega una caja de metacrilato y se consigue que no lleve nada de perfilería de aluminio. No es tan robusto como los metálicos, pero funciona muy bien y queda bonito. Su límite está sobre los 3 metros de largo.

2. Rótulo con perfilería de aluminio. El más clásico. Trabajamos distintos grosores, de 7 a 14 cm, y nos permite hacer rótulos de más de 3 metros, que es justo donde la bandeja de metacrilato ya no llega. Muy efectivo y más robusto.

3. Bandeja calada de composite de aluminio. El sistema más moderno. Recortamos una plancha de composite (lo que comercialmente se conoce como Dibond o Alucobond, de 3 mm) y se pliega como una caja, sin ningún perfil de aluminio. El recorte crea un efecto bonito de profundidad gracias al grosor del material. Eso sí, el fondo queda opaco.

Te asesoramos cuál encaja mejor con tu local, tu presupuesto y el acabado que buscas.

Depende de la técnica de impresión. A nivel profesional hoy se imprime con solvente, UV y látex, y cada una se comporta distinto:

1. Solvente: hay que laminar sí o sí. La tinta no aguanta bien la fricción y acaba despegándose. Además, el laminado protege físicamente la tinta y hace de filtro contra la radiación ultravioleta.

2. UV: la tinta se cura al instante y forma una capa dura sobre el material, así que de salida aguanta mejor el roce que el solvente. En trabajos rígidos o de interior normalmente no hace falta laminar. Eso sí, en aplicaciones que flexan mucho (un vehículo con curvas) conviene laminar para que no se craquele, y en exterior de larga duración el laminado siempre suma.

3. Látex: laminar no está de más, pero la experiencia nos dice que aguanta muy bien sin laminar; en esta tecnología no es necesario.

Nosotros imprimimos con látex y con UV, así que en la mayoría de trabajos te ahorramos el laminado cuando no aporta nada, y lo ponemos solo cuando de verdad protege. Sin venderte de más.

Depende sobre todo del tamaño, del tipo de rótulo y de dónde vaya colocado. Influyen cosas como la distancia y la altura a la que se va a ver, y los extras que lleve: no es lo mismo si va con tubos de LED que con módulos, o si necesita garras y soportes especiales para anclarlo. Por eso no hay un precio único.

Pero hay algo claro: un rótulo luminoso no es tan caro como parece, los más sencillos arrancan en torno a 149€, y es una herramienta de trabajo que empiezas a amortizar desde el primer día. Por la poca diferencia que hay con uno sin luz, no merece la pena regatear ahí, porque al final esa iluminación la acabas pagando por otro lado.

Lo más rápido y fiable: mándanos una foto del local con las medidas por WhatsApp y te damos precio cerrado al momento, sin compromiso.

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